Aquí la pila bautismal. La llave
no es la prueba que la tela ansía,
la llave es una suerte
de contrabalanceo de tizones.
(Lentos se detienen en espera
de la respuesta de agua que signifique su auge.)
Aquí la balaustrada. La placenta
se derrama en una curva de sales,
y queda, boya sin montaña, entre sus piernas.
(Pasa un buey, no acompañamos
su lenta revancha o perecer.)
Aquí también el paje
que acompañó a la página a su sitio
en la representación de la última cena,
y la página era un pan y era un sahumerio.
(La mirada que a lo lejos tarda
en decidir su sombra.)
Córdoba, 16 de agosto de 1994.

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